El Nuevo Día publicó este domingo su última edición impresa, cerrando una etapa de 56 años en la prensa puertorriqueña para concentrar sus operaciones en el ámbito digital. La despedida del periódico, propiedad de GFR Media, marca un cambio significativo para uno de los diarios de mayor circulación e influencia histórica en Puerto Rico.
La portada final resumió la transición con el mensaje: “El papel termina. El periodismo continúa”. Con el fin de la impresión de El Nuevo Día y de Primera Hora, cuya última edición en papel circuló el 24 de septiembre, alrededor de 150 empleados de la empresa quedaron sin trabajo, según reportó la agencia EFE.
Más de dos décadas de miles de ediciones impresas
El cierre de la edición física llega después de 20,411 publicaciones impresas desde el nacimiento de El Nuevo Día el 20 de mayo de 1970. La primera portada del entonces nuevo diario destacó el triunfo de Joaquín Balaguer en las elecciones presidenciales de República Dominicana.
El origen del periódico está vinculado a El Día, una publicación que operaba desde Ponce. Antonio Luis Ferré compró ese medio a su padre, el exgobernador Luis A. Ferré, lo trasladó a San Juan y estableció su primera sede en Puerta de Tierra, de acuerdo con una reseña del periodista Benjamín Torres Gotay citada por EFE.
Durante sus primeras décadas, El Nuevo Día ganó terreno dentro de un mercado de prensa mucho más competitivo. Bajo la dirección de Carlos Castañeda, el periódico incorporó recursos editoriales que entonces no eran habituales en la isla, como fotografías de mayor tamaño, formatos de revista y una cobertura más amplia de deportes y entretenimiento.
En 1979, alcanzó una circulación de 149,000 ejemplares y amplió sus secciones, incluida su edición dominical. A mediados de la década de 1980, tras el cierre de El Mundo —un diario que existía desde 1919—, El Nuevo Día se consolidó como el principal periódico de Puerto Rico, según la información divulgada por EFE.
Del liderazgo en papel a la apuesta digital
La transformación no comenzó ahora. En la década de 1990, cuando su circulación dominical rondaba los 200,000 ejemplares, la llegada de internet llevó a El Nuevo Día a convertirse en el primer medio de Puerto Rico con una página web, de acuerdo con el reporte.
Ese antecedente ayuda a poner en perspectiva la decisión actual: el cierre de la imprenta no supone el fin de la marca ni de la producción periodística de El Nuevo Día, sino una concentración de sus esfuerzos en las plataformas digitales. La última portada presentó precisamente esta nueva etapa como un salto completo al entorno digital.
Para lectores acostumbrados a recibir el periódico en sus hogares, negocios o lugares de trabajo, la decisión representa el fin de una rutina que acompañó a varias generaciones. También refleja un cambio más amplio en los hábitos de consumo de noticias, con una audiencia cada vez más orientada a las actualizaciones en internet.
Despidos y reducción de personal
La transición tiene, sin embargo, una dimensión laboral importante. EFE informó que cerca de 150 empleados de GFR Media, en su mayoría comunicadores, quedaron desempleados como consecuencia de la conclusión de ambas ediciones impresas.
La Asociación de Periodistas de Puerto Rico indicó que, entre 2015 y 2025, el Grupo Ferré Rangel —propietario de GFR Media— redujo su plantilla de unas 400 personas a menos de 100. Esa reducción, junto al cierre de las operaciones de impresión de sus dos periódicos, ilustra el impacto que los cambios del negocio de medios han tenido sobre las salas de redacción y otros empleos vinculados a la prensa.
Una fecha relevante para la memoria periodística de Puerto Rico
La última edición impresa de El Nuevo Día no solo cierra un ciclo empresarial: también deja un momento de referencia para la historia de los medios en Puerto Rico. Durante más de medio siglo, el periódico documentó acontecimientos políticos, sociales, culturales y deportivos desde sus páginas físicas, mientras desarrollaba una presencia digital que ahora será su principal vía de publicación.
Con el papel fuera de circulación, el reto de esta nueva etapa será mantener el periodismo y la relación con sus audiencias desde las plataformas digitales. Por ahora, la despedida pone punto final a 56 años de presencia diaria en los quioscos y hogares de la isla, pero no a la continuidad de El Nuevo Día como medio informativo.






